La Autora

Ser la cuarta de seis hermanos debería haberme proporcionado suficiente contenido como para ser la autora de un blog de por vida. Pero lo cierto es que fue mi carrera como maestra, y más tarde mi experiencia como madre la que me empujó a hacerlo.

A los 19 años me encontraba estudiando una licenciatura y trabajando a jornada completa para poder pagar mis estudios. A mi padre no le hizo ni pizca de gracia que la única de los 6 que había llegado a la universidad comenzase a trabajar. Temía que una vez tuviese un sueldo en mi mano abandonase los estudios. Pero siempre tuve muy claro que no iba a hacerlo. Me gradué con mi promoción y pasé de ejercer en la escuela privada a hacerlo de manera más formal en la concertada.

Trabajando con adolescentes

El contacto con los adolescentes me gustaba. Me encontraba cercana a ellos, sabía lo que pensaban y me creía buena profe porque les exigía un montón y les mandaba muchísimas fichas de deberes… Hoy sé que no era tan buena como pensaba… En realidad, considero que mis mayores logros con mi alumnado poco tuvieron que ver con la asignatura que impartía en sí, sino con mi manera de acercarme a ellos para tratar de comprenderlos o animarlos.

Mientras trabajaba en el colegio decidí cursar magisterio para así poder optar a todos los cursos posibles y aumentar mis opciones laborales. Los peques me encantaban, pero no podía seguir dándoles clase si no era maestra también.

Opositando y doctorándome

Sin embargo, mi singladura académica no acabó aquí, pues a los pocos años me aventuré en el triste mundo del opositor. Noches, fines de semana, puentes, vacaciones, todo mi tiempo libre (y cuando digo todo quiero decir todo), fue invertido en prepararme al cien por cien para dicha prueba. Afortunadamente, el esfuerzo tuvo su fruto, y conseguí entrar con plaza en la primera convocatoria

Bien, ya lo has logrado, el puesto que casi todo el mundo quiere en España, funcionaria… Ahora a relajarse… ¿Cómo?¿Rela-qué???

Durante mi segundo año en la escuela pública, aún no sé muy bien cómo, compaginé mi trabajo con un máster en “Estudios Ingleses Avanzados” en la Universidad de Vigo. Mi posterior TFM se centró en los estereotipos de género en la literatura infantil, y esto fue lo que encendió una bombillita en mi cabeza que ya nadie apagaría.

Preparada para la lectura de mi tesis

Al año siguiente comencé mi tesis sobre “Masculinidades en la Literatura Infantil Inglesa” a través de la cual aprendí casi todo lo que hoy en día quiero compartir con el mundo. Me enseñó que hombres y mujeres no somos tan distintos como pensaba, pero que sin embargo, educamos a niños y niñas como si perteneciesen a planetas diferentes cuando no lo son. Aprendí también cómo de esta manera limitamos la vida de la infancia, coartando sus opciones, invadiendo y cambiando sus gustos, decisiones, futuros…

En el proceso de dicha tesis además, me quedé embarazada dos veces. Es decir, en cuatro años di a luz a dos maravillosos bebés: un niño y una niña, por cierto. Y esto fue la gota que colmó el vaso… La tesis ya no iba a ser suficiente, porque probablemente se iba a quedar en algún estante de la biblioteca de la universidad acompañando a otras tantas, y eso no podía permitirlo. Ahora además, mi implicación con “la causa” se había vuelto totalmente personal.

familia

De esta manera fue cómo nació Realkiddys, un proyecto para que tu hijo y tu hija, tus sobrinos, tus nietos o tu alumnado tengan un futuro en el cual puedan por fin elegir libremente. Un futuro en el que no tengan que estar condicionados por todos los estereotipos que les son transmitidos a través de la publicidad, los juguetes, la literatura infantil, la ropa, los dibujos animados, las películas, las series, etc, etc, etc.

¿Quieres tú también un futuro así para los tuyos? ¿Te animas a reinventarlo con Realkiddys?

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