Qué es la neuroeducación

Partiendo de la neurociencia, ciencia que estudia el funcionamiento de nuestro cerebro, la neuroeducación es un campo que nos enseñará cómo el conocer ciertos entresijos del cerebro puede ayudarnos a conseguir una mejor calidad de aprendizaje. El doctor en neurociencias Francisco Mora nos explica en su libro con este mismo nombre, Neuroeducación, que dicha rama nos ayudará no solo a enseñar de manera más eficiente, sino a ser capaces de detectar problemas neurológicos y psicológicos en su fase más precoz, y con todo esto conseguir una ciudadanía mucho más crítica.

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Qué se sabe acerca de este mundo

Los últimos años han sido muy importantes por la gran cantidad de investigaciones que se han llevado a cabo, pero todavía es un mundo en el que queda mucho por conocer, así que conviene ir poniéndose al día poco a poco. El aspecto negativo de los grandes avances que se han llevado a cabo en el mundo de la neuroeducación es que han aparecido muchas personas y empresas oportunistas para aprovechar la ocasión. Y lo han hecho produciendo libros, aplicaciones, o talleres para mejorar el cerebro de nuestros hijos o alumnado sin ninguna base científica.

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Uno de estos timos o “neurotimos”  son los dvd de Baby Einstein, o el tan conocido “Efecto Mozart”. Se ha demostrado que el hecho de que nuestros hijos vean este tipo de vídeos no tendrá ningún tipo de ventaja en su futura capacidad cerebral. Si tu bebé necesita estímulos llévalo al monte, que toque la hierba, huela las flores y escuche los pájaros, eso sí le ayudará. En cuanto al efecto Mozart, este afirmaba que escuchando este tipo de música nuestra infancia aumentaría su inteligencia, cosa que nadie ha podido probar más allá de los típicos estudios sacados de contexto y llevados a cabo con muestras muy escasas.

En este artículo del doctor en neurobiología Jose Ramón Alonso Peña, podréis leer acerca de esos estudios que a pesar de haber sido publicados en el NewYorkTimes o en la revista Nature no reflejan para nada la realidad. De este artículo en concreto me ha encantado el siguiente párrafo:

“¿Y cómo conseguir que nuestro bebé sea más inteligente? La Academia Americana de Pediatría lo deja muy claro: hablarle, pasear con él, cantar a su lado, tocarle, abrazarle, imitarle y leerle cuentos. Apenas cuesta dinero y recuerde que a Wolfgang Amadeus nadie le puso un CD.”

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Esto no quiere decir que no sea bueno que nuestros hijos escuchen a Mozart, a Bethooven, u otro tipo de música. De hecho, creo que es fantástico y los hará mucho más sensibles en este arte, pero no más inteligentes.

La plasticidad del cerebro

Uno de los datos más relevantes hallados desde el campo de la neurociencia, es la plasticidad del cerebro. Esta plasticidad se puede definir como la posibilidad de cambio físico del mismo, a través de las experiencias y la interacción con el entorno, lo cual nos lleva a pensar que nazcamos con las cartas que nazcamos, no estamos destinados al cien por cien por ellas. Aunque lamentablemente no todas serán modificables, sí podemos conseguir que sean mejores o peores. Por poner algún ejemplo, el bilingüismo mejora muchas de nuestras capacidades de organización de datos, e incluso nos protege ante enfermedades como el Alzheimer. Por el contrario, un niño o niña que nacen en un entorno con una acusada falta de apego y de estímulos presentará una serie de carencias muy difíciles de solventar en un futuro.

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¿Esta plasticidad se da solo en la infancia?

Nos dice Francisco Mora que además de la infancia, existe otra época de lo más crucial donde también se generan muchísimas sinapsis, que son las conexiones neuronales que tienen lugar en nuestro cerebro.  Este otro momento crítico es el de la adolescencia, pero todavía faltan muchos datos y estudios al respecto.

Según el doctor Mora, debemos prestar especial atención a las “ventanas plásticas”, que son esos momentos en los cuales determinados conocimientos han de tener lugar sí o sí. Es decir, una niña que no haya sido expuesta al habla hasta la edad de siete años, probablemente nunca llegará a hacerlo, porque esa ventana se habrá cerrado para ella. Algo más esperanzador, es el hecho de que además de estos dos momentos tan importantes para el asentamiento del conocimiento como son la infancia y la adolescencia,  la neurogénesis se da a lo largo de toda la vida, lo cual nos viene a decir que siempre es un buen momento para aprender.

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¿Han de ser los nuevos maestros y maestras también neurocientíficos?

No. Los docentes sí han de tener una formación al respecto que debería de tener lugar en la misma facultad de educación. Pero lo ideal sería, tal como comenta Mora en Neuroeducación, una nueva figura profesional, la del neuroeducador, que diese soporte a la escuela a través de los nuevos conocimientos y teorías que fuesen apareciendo en este campo. Funcionaría como un puente entre maestros y maestras, y el conocimiento del cerebro para así construir una mejor sociedad desde la escuela .

Por eso desde Realkiddys esperamos que este nuevo e interesante mundo se tenga pronto en cuenta en los programas de las facultades de educación, al igual que en la formación permanente del profesorado.

Si consideras que la neuroeducación es importante para una mejora infancia, no dudes en compartir este artículo. Gracias!

 

 

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2 Comentarios

  • Publicado hace 1 Junio, 2016

    Jordi

    Mi pregunta es: ¿cómo la neuroeducación puede ayudar a que los padres, el sistema educativo y la sociedad en general sean más sensibles a las necesidades de los niños y menos a sus propias expectativas?

    • Publicado hace 1 Junio, 2016

      Alba Alonso

      La neuroeducación, entre muchas otras cosas, nos ayudará a detectar un montón de problemas de manera precoz, y así poder ayudar a que la infancia pueda obtener un desarrollo óptimo. Está claro que hoy en día la presión por conseguir mejores hijos a costa de meterlos en veinte mil extraescolares (idiomas, robótica, programación…) es muy grande, porque todos queremos un buen futuro para nuestros hijos. Pero a ese futuro, también y sobre todo, le hace falta mucho apego, mucho diálogo en familia, y más tiempo compartido. No me sirve de nada un ingeniero que hable tres idiomas cuya carencia de habilidades sociales y emocionales no le permita insertarse en un mundo colaborativo y social como es el actual. Así que la neuroeducación ha de servir para ayudarnos a ser sobretodo mejores personas, y no cerebros andantes sin alma. Espero haber respondido a tu pregunta, ;).
      Gracias por pasarte por aquí Jordi!

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