Cómo conseguir que las niñas estudien ciencias

Sabemos de buena fe que cada vez son menos las chicas que deciden animarse a estudiar una carrera STEM. Es decir, una carrera en el mundo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas. Afortunadamente a esta palabra que parece definir el futuro de nuestra juventud se le ha añadido en los últimos años una nueva letra, la A de Artes, cambiando el STEM por STEAM. Y es que sabemos que las humanidades no solo no han muerto sino que van a ser fundamentales en el futuro.

Pero a pesar del gran peso que las humanidades están tomando (hablamos de lenguaje computacional, o de filosofía y ética en cuanto a nuevos avances científicos o tecnológicos) lo cierto es que las mujeres no estarán representadas en los otros cuatro mundos indispensables en nuestro futuro. Como sociedad, no podemos permitir que el talento de millones de mujeres quede fuera simplemente por culpa de los absurdos estereotipos de género que funcionan como camisas de fuerza de las cuales es francamente difícil escabullirse.

¿Por qué las chicas no quieren estudiar ciencias?

La causa de esta falta de atracción hacia las carreras científicas no la hallaremos en una única respuesta pero sí en un par de ellas:

  1. Falta de referentes femeninos y muy escasa visibilidad de los existentes. Lo que no se ve no existe. Si nuestras niñas no tienen referentes reales en los cuales verse reflejadas y el mundo de la ficción tampoco crea modelos para ello, pensarán que esos mundos no les corresponden.
  2. Mundos llenos de estereotipos de género. Comenzando en tempranas edades con los cuentos infantiles, las series de televisión, los juguetes, la ropa, la propia decoración de su habitación, etc, etc, etc. Todo eso les dice cómo deben ser y a qué pueden aspirar. Y en el caso de las chicas el mundo de las ciencias brilla pero por su ausencia.

el efecto scully en las niñas y las ciencias

Hoy en día estamos trabajando duro para que las chicas se interesen por la robótica, por la programación, por las ciencias… Así que invertimos en programas carísimos para motivarlas, hacemos campamentos tecnológicos para chicas, y ferias maker en versión “rosa”. El problema es que para la mayoría de las personas, “it’s too late”. Es decir, ya es demasiado tarde. Llevamos 12, 13 o incluso 14 años contándoles a las chicas que esos mundos no les pertenecen. ¿Por qué iban ahora a creer lo contrario?

¿Cómo podemos conseguir acercar los mundos STEM a las niñas?

Pues haciendo todo lo opuesto a lo anteriormente comentado. Por un lado proporcionando referentes visibles y por otro lado atajando los estereotipos de género con dureza. Pero la manera en la cual lo hagamos puede tener muy poca o una gran repercusión. Si realmente queremos convencer a las niñas de que pueden hacerlo, tendremos que mostrárselo a ellas y al resto del mundo. Y la mejor manera de hacerlo es a través de los medios de comunicación.

No me canso de decir que mucho más que nosotros, padres, madres o profesorado, educan los medios de comunicación. Por eso la importancia de estar atentos a aquellos mensajes a los cuales están expuestos nuestras hijas e hijos. Pero ¿y si en vez de tener miedo a esos mensajes le pudiéramos dar la vuelta? ¿Y si estos medios se usaran para ofrecer modelos fantásticos a los cuales admirar, que motivasen a nuestras chicas a experimentar y disfrutar de los mundos STEM?

modelos mujeres en ficción

WonderWoman es otra de esas referentes necesarias pero en el mundo de las superheroínas.

Esto es exactamente lo que consiguió la serie “X-Files” en los años 90. Una protagonista como fue Scully, una mujer totalmente alejada de los cánones de belleza del momento (solo hay que pensar en Pamela Anderson para entenderlo) consiguió acaparar la mirada de muchas jóvenes de aquella época. Jóvenes que entendieron que el mundo de las ciencias no era para frikis, que podían llegar si querían y que en absoluto estaban menos capacitadas que los chicos para ello.

¿Qué es “El Efecto Scully”?

Hoy en día esto se conoce como “The Scully Effect” o “El Efecto Scully“. Una mujer valiente, inteligente y segura de sí misma como fue Gillian Anderson interpretando a Scully se convirtió en el modelo y referente de muchas niñas que hoy se encuentras en su treintena. Un estudio llevado a cabo por el “Geena Davis Insitute on Gender Media” nos lo demuestra a través de una reciente investigación que nos cuenta cómo un 63% de estas chicas decidieron hacerse científicas gracias a la influencia que Scully tuvo en sus vidas.

Nuestra actualidad televisiva o mediática sigue llena de referentes vacíos para nuestra adolescencia y juventud,  y muy carente de “Scullys”. Sabemos además que las películas y las series de ficción tienen una influencia increíble en nuestras creencias, y lo mismo ocurre con la publicidad o con la visibilidad o no visibilidad de ciertos modelos en programas televisivos.

El Efecto Scully

¿Quieres saber por qué hoy en día se venden muchísimas más cocinitas de juguete para niños que en el pasado? “MasterChef” tiene la respuesta. ¿Quieres saber por qué el tiro de arco aumentó más del 100% sus adeptos en los últimos años? “Los Juegos del Hambre” tienen la culpa.

Así que sí, todo importa. No es un simple juguete, un simple cuento, una simple serie. Va mucho más allá. Y todo esto no es solo una lección de empoderamiento para nuestras niñas. Es también una llamada de atención a los padres y madres de  niños, para que también les enseñen a valorar lo femenino  y  así entiendan que lo femenino no es “puaj”, “caca”, ni “qué asco”. Que lo rosa no es peor ni provoca enfermedades. Que lo femenino tiene el mismo valor y que las chicas son tan capaces de acceder a los mundos masculinos como a los femeninos.

Educar a nuestros hijos varones en el feminismo, enseñarles a apreciar y admirar a modelos de mujeres (que no los mundos de las mujeres) logrará una infancia y juventud mucho más completa, un aprovechamiento de los talentos mucho más rico y una sociedad mucho más tolerante y abierta.

Niños y niñas se merecen acceder a todos los mundos posibles pero si seguimos sin ofrecer “Scullys” no creo que lo consigamos. Y ahora te doy una buena noticia. La ficción y los medios tienen mucho poder, pero tu ejemplo aún más. Así que recuerda que si eres mujer puedes llegar a ser la mejor de las “Scullys” (y no solo en el mundo de las ciencias). Y si eres hombre el mejor ensalzador de “Scullys”. Que tus niños vean tu admiración como padre por la inteligencia y  habilidades de una mujer será la mejor de las lecciones.

Viva “El Efecto Scully”  y la Scully que lo parió!!!


Recuerda que si te apetece hacer un regalo a tus peques relacionado con esta temática tienes disponible el libro de colorear “Profesiones a todo color” donde podrán ver a mujeres en mundos profesionales masculinos y hombres en mundos profesionales femeninos. Un detalle más para romper con los estereotipos de género.

#PorUnaInfanciaAuténtica

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