En pocos días dará comienzo el nuevo curso escolar. Miles de niños y niñas inician nueva etapa con ilusión, con curiosidad por saber cómo serán sus profes, sus nuevos compañeros de clase, con ganas de aprender mucho (y probablemente de estudiar poco,
). ¿Estamos preparados para coeducar en los colegios?
¿Qué es coeducar?
Coeducar es educar a niños y niñas de la misma manera, y no hacerlo de modo diferente según su sexo. Por ejemplo, no pensar que las niñas por ser niñas son más sensibles o más tranquilas, y los niños más movidos y fríos por el simple hecho de ser niños.
¿Lo estamos haciendo bien?
Hmmm… Lo cierto es que todavía tenemos mucho que mejorar. Creemos que sabemos coeducar, que vivimos en una época de igualdad, y que lo hacemos genial. Pero en esta asignatura, los profes en general, suspendemos. Y ¿por qué ocurre esto? Pues porque llevamos en nuestra cultura una manera en la que hemos sido educados que nos cuesta mucho replantear. No es que no queramos hacerlo bien, es que lo hacemos mal sin darnos cuenta.
¿En qué fallamos?
En nuestras expectativas hacia niños y niñas, nuestros comentarios dentro y fuera del aula, en nuestra manera de organizar la clase, en nuestra manera de ignorar ciertas injusticias, en nuestro poco activismo hacia la igualdad… Tenemos que ser más críticos con nosotros mismos y nuestros colegas. Si hay algo que no te parece justo o escuchas un comentario que está fuera de lugar, en vez de callarte, es necesario que des tu opinión al respecto. Todos podemos aprender de todos.
¿Qué podemos hacer para coeducar?
Principalmente tratar de no etiquetar ni condicionar según el sexo, algo difícil a veces por nuestro pasado, pero no imposible. ¿Y cómo se hace esto? Aquí os dejamos unos cuantos ejemplos:
- Analizando nuestros comentarios. Un ejemplo sería tratando de no alabar siempre la belleza en las niñas (ya llega con la publicidad y los medios), y la fuerza, rapidez o valentía en los niños.
- No agrupando por sexos. Esto les refuerza la idea de que sus diferencias (porque cada uno es único y diferente) se hallan en su sexo, y no en su personalidad, capacidades, gustos, etc. Y si la clase se encuentra ya muy marcada por el sexo porque tienen cierta edad, esto ayudará a no perpetuar estereotipos.
- Organizando espacios y actividades de manera igualitaria: En juegos y rincones, sobre todo en infantil, procurad que todo el mundo tenga oportunidad para todo tipo de juego, que prueben todos, aunque no sean buenos en algo, e incluso aunque no les atraiga. Es una manera de darles oportunidad para intentar hacer algo que quizás fuera del entorno escolar no tengan permitido, o no se atrevan por vergüenza. Y dialogando les puedes explicar que no hay juegos de niños o de niñas, ni colores, ni gustos. Que cada uno puede elegir en base a sus preferencias únicas. Todo esto es algo que, por supuesto, no debe ser transmitido de manera puntual, sino de manera continuada a lo largo del curso. Organizad el patio para que todo el mundo tenga el mismo espacio y oportunidades de juego.
- Revisando nuestro lenguaje y los materiales que usamos habitualmente, en especial la literatura infantil. Adquirid nuevos títulos que rompan estereotipos y haced uso de los clásicos de manera correcta. Un clásico guiado puede dar para mucho debate y trabajo.
- Realizando actividades de concienciación. En los cursos altos de primaria podemos analizar anuncios de publicidad sexista, por ejemplo. Cuando encontremos algún comentario en medios, revistas, o los propios libros de texto que discrimine a hombres o mujeres por su sexo, trataremos de debatirlo, e incluso podemos realizar algún tipo de acción de denuncia.
Hay muchas otras manera de coeducar, pero si todos adoptamos alguna, iremos poco a poco mejorando nuestra sociedad. No hemos de olvidar que como docentes tenemos el gran poder y privilegio de educar a mejores personas para un mejor futuro.
¡Creemos un mejor mundo en equipo!!¡Coeducando lo lograremos!¿Preparados para la vuelta al cole?
Tienes toda la razón! Hemos de reflexionar sobre nuestros comentarios ya que, a veces, decimos cosas sexistas sin darnos cuenta.
Hace poco hablaba con un padre que me explicaba que a su hija de 2 años ahora solo le gustaba llevar vestidos y color rosa. El me explicaba que creía que era porque cuando la niña llevaba un vestido, todo el mundo le decia que estaba muy guapa y parecia una princesa pero si la niña iba vestida con pantalones, nadie le decia nada. Yo también tengo una hija y la verdad es que me gustaría que no creciese con esas ideas.
Qué buena esa reflexión!! Para que a una niña la alaben ha de ir mona, no llega con que sea lista, intrépida, curiosa o valiente… Me la quedo…
¡Buenísimo el artículo! Justo la semana pasada escribí sobre los colores y las profesiones, como los vamos guiando según las heteronormas innecesarias impuestas por una sociedad machista que no quiere ser y no sabe cómo cambiar. Por eso, siempre pienso que no importa cuán opuestos al mundo estemos, desde casa podemos darle la libertad que la sociedad les quita y de a poquito moldear una mente más libre. Gracias por tus palabras como experta y como mamá, ya te compartí.
Muchas gracias Clarisa. A veces nos dicen que es una utopía, que poco vamos a conseguir con granitos de arena, pero te aseguro que se puede conseguir mucho juntando pequeños esfuerzos.
Un fuerte abrazo!