Mi hermana mayor, la primerita de los seis, la que nos abrió el camino, la que se llevó la parte más dura de una educación de los 60, acabó “escapando” de casa en cuanto cumplió la mayoría de edad. Sí, eso que decimos todos a los quince, que haremos en cuanto lleguemos a los 18, y a muchos nos dan los 35 y seguimos por ahí. Pero ella fue de las que cumplió su promesa, y de esta guisa: con una mochila, unas pesetas y unas ganas enormes de comerse el mundo, amaneció un día cualquiera de Mayo en la ciudad de Madrid.

Allí mismo fue, donde después de dedicarse durante muchos años al mundo de las pasarelas, consiguió su gran sueño: unir su faceta de modelo con el emprendimiento de su propia linea de bikinis.

Desde el primer momento en que me enzarcé en el proyecto de Realkiddys he notado que a mi hermana, como a mucha otra gente con la que comparto café y conversaciones, (templado el café y calentita la conversación, como a mi me gustan) le he abierto los ojos a un mundo que pasaba totalmente desapercibido para ella. Para su desgracia, he de reconocer que esto le ha creado también una serie de problemas como los que enumeraré a continuación:

  1. Tiene que aguantar a la petarda de su hermana empoderando a niños y niñas por todas las esquinas como si fuese “La Madre Teresa de Calcuta” salvando al mundo.
  2. Ahora cualquier mamá o papá que no quiere el bañador de niño porque lleva una estrella rosita en una esquina le repatea mucho más.
  3. Convertida al mundo Realkiddys ha comprobado en sus propias carnes que estamos yendo hacia atrás en cuanto a estereotipos de género se refiere, de una manera brutal, a la vez que absurda:
    • “Disculpe, pero le he dicho para niñas, y ese tejido tiene una flor”; porque ¡vaya! esos pobres niños no pueden llevar una flor encima, pero sí es gracioso que “vayan de flor en flor”, de lo más mono ¡oye!
    • “¿no tendrías uno sin lagartijas? Es que es para una niña.”; porque ¡vaya! esas pobres niñas rodeando su dulce, bello, y débil cuerpo con un simpático tejido de lagartijas, es todo un atentado a la belleza femenina ¡oye!

¡Ahhhhhhhh! Dan ganas de…

124HFoto tomada por Ryan McGuire CC

Y podría seguir con detalles, y más detalles, que mi hermana y yo compartimos en nuestros intensos wassapeos, pero entonces quizás desanimaría a muchos de mis amadísimos lectores a defender los principios de la igualdad, no vaya a ser que trastoquen su mundo.

Pues sintiéndolo mucho (o no), he de comunicaros que eso es exactamente lo que Realkiddys quiere conseguir: trastocar este mundo, poner todo patas arriba, darle la vuelta a la tortilla, cambiar el cuento, etc, etc, etc.

Al menos, y como decía nuestro ya fallecido Adolfo Suárez “puedo prometer y prometo” que toda esta revolución no será en vano querido público, porque Realkiddys tiene una meta muy clara y definida, que no es otra que proporcionarle a nuestra infancia, las máximas opciones disponibles sin intervenir lo más mínimo en sus elecciones hacia las mismas.

Así de primeras, nadie estaría en desacuerdo, ¿verdad? Es decir ¡quién no quiere ofrecerle a sus hijas e hijos todo lo que esté dentro de sus posibilidades! ¡Y más! Y que ellos sean los que escojan, ¡claro! Sin embargo, cierto es que no es oro todo lo que reluce, y a la hora del “polígrafo”, lo que realmente les ofrecemos son un mínimo de opciones dentro de un espectro infinitamente más amplio, que en la mayor parte de los casos hemos seleccionado de manera inconsciente, incitados por lo que mandan los cánones de la sociedad y el momento en el cual vivimos.

Aunque creemos que sí, realmente no les proporcionamos todas las opciones.

Volviendo a la empresa de mi hermana, situémonos en uno de esos “cleaning days” (o días de mercadillo, aunque lo primero suena mucho más cool) donde diversas clientas (casi todas ellas mujeres) se acercan hasta su showroom a la caza de la preciada oferta: bueno, bonito y barato.

Y claro, la pobre de la mujer, tiene que escuchar de todo:

-Mamá, es que yo quiero también la parte de arriba del bikini…

-Ya te estás olvidando, a ver si te crees ahora que eres ya una chica mayor también. Es que no entiendo yo para que hacéis estas cosas (le dice a mi hermana) si estas niñas no tienen pecho, es que de verdad…¡Me pongo negra! (“pues póngase protección” -piensa, pero no dice mi hermana -“que esas arrugitas no son de la edad sino del sol, señora”)

Y esto lo pide una niña de diez años calzada con unos tenis de cuña, que lo único que hacen es dañar de manera irreversible su columna vertebral (con los futuros problemas que ello implica) en una edad en la que su cuerpo se está desarrollando . Y yo me pregunto entonces:¿se los habrá elegido su madre?

-Mamá, yo el sujetador ese del bikini no me lo pongo que me da palo.

-Sí claro, niña, y vas con los pezones al aire, anda que como se entere tu padre, a callar que mando yo.

No lo entiendo ¿por qué somos tan cerrados? Si la niña se siente incómoda sin la parte de arriba (y lo que habría que analizar aquí no es el hecho sino el por qué) ¿no será más sencillo que se la ponga y todos contentos? ¿Quién tiene aquí realmente el problema?¿Tu hija o tú? Y si la niña no se la quiere poner porque no va con su estilo y está más cómoda ¿crees que tiene algún sentido obligarla?

-Pero ¿por qué, papá?

-Porque lo digo yo, y punto.

Sí señor, muy buena razón. Tu hija lo ha entendido al momento, ahora solo tienes que añadir el “¡Ayyy! si es que un cachete a tiempo” y ya tienes el monográfico “Educación con a-PEGO” para mandar a cualquier editorial. ¡Tremendo!

55HLa educación con a-PEGO puede venirte de vuelta, no lo olvides.

Ya para finalizar, me gustaría únicamente que os quedaseis con tres puntitos muy breves y sencillos:

  1. Una niña no es más o menos niña por ir de rosa, llevar un bañador o vestido de flores, o ponerse la parte de arriba del bikini.
  2. Un niño no es más o menos niño por ir vestido con una camiseta de topos, unos pantalones cortos con trenes, o un equipaje de fútbol.
  3. Los peques son personas con unos gustos e inquietudes que solo les pertenecen a ellos, no a su sexo biológico, y nuestra misión como educadores siempre debe ser respetar sus “yos”.

Porque como dice la filosofía de Realkiddys:

Nunca olvides que ser tú mismo, es lo más bonito que puedes llegar a ser”.

6781554983_01f4b6bb07_zFotografía de Rolfekolbe (CC BY-NC 2.0)

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4 Comentarios

  • Publicado hace 31 Mayoo, 2015

    marta máster

    Hola: es un post muy real y creo que debemos dejar elegir a nuestros hijos porque ellos tienen su propia personalidad y no debemos imponerles nuestros gustos… Acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas vinculados con los hijos y la educación. En este momento me interesan mucho este tipo de reflexiones por lo que he creado un blog dedicado a los jóvenes y al uso que hacen de las nuevas tecnologías. Te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.

    • Publicado hace 1 Junio, 2015

      Alba Alonso

      Hola Marta. Tu blog también tiene muy buena pinta. Yo me estoy centrando en esta perspectiva de la educación, pero maestra y madre como soy me interesan todas sus facetas. Mejorémosla en equipo, así mucho mejor!

  • Publicado hace 19 Junio, 2015

    mirari

    un ejemplo simple, el color preferido de mi hija es el azul îndigo, el de su amigo es el rosa… pues hace poco ella me preguntô: mamà, es verdad que el azul es un color de niño? no sé quién se lo dijo pero sentî tanto odio contra la humanidad en ese momento, por qué diferenciar colores de chico o chica??? por lo visto a su amigo le pasô algo similar con el rosa, no sé por qué pero el rosa en ninyos es aûn menos “tolerado” y encima él va al cole asî que ha tenido que escuchar màs de un comentario.

    • Publicado hace 19 Junio, 2015

      Alba Alonso

      Hola Mirari,
      Pues mucha gente incluso llega a creer que es algo innato, como si naciéramos con cierta predisposición para que nos guste más un color que otro! Simplemente indagando un poco en la historia vemos que no es así en absoluto,y que el mundo rosa/azul tiene de hecho, un punto de partida que no es el parto, créeme. Sin ir más lejos, antes de la primera guerra mundial se vestía de blanco a todos los bebés, y tanto niños como niñas llevaban vestidos hasta los tres años. Este sencillo ejemplo nos puede ayudar a ver que existen modas, estilismos o intereses de marketing detrás de este mundo, pero desde luego no hay ningún gen.
      Muchas gracias por comentar!

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