La diferencia y la rareza

Desde bien pequeña fui asumiendo que estar en el grupo, parecerme a las demás personas, vestir y hablar como el resto; ese sentimiento de pertenencia, era altamente importante. Cualquiera que por su vestimenta, forma de expresarse (aunque esta fuera increíble), hobbies, lo que fuera… era especial o diferente, era considerada “rara”.

Y la palabra rara aunque tiene acepciones como “insigne, sobresaliente, excelente en su línea”, lo cierto es que se suele usar casi siempre desde una visión negativa. Nadie quiere que su hija sea rara, yo misma lo he dicho en variadas ocasiones cuando alguien me planteaba la posibilidad de que alguno de mis peques tuviera altas capacidades. Es decir, prefería que no destacase mucho, que estuviese en el grupo de los “normales” antes de que fuera excelente… Rara sí que soy yo…

ser diferente es ser auténtica

Las personas que son diferentes al resto suelen efectivamente considerarse raras (de nuevo con esa connotación negativa). Por eso nos cuesta tanto convivir con la diversidad en general; sea esta mental y/o funcional, de género, de raza, de etnia… Personas que por ser diferentes a nosotros son arrebatadas de su valía. Y es que tenemos esa creencia tan cutre de lo que es bueno y malo, de lo que es “normal” o no, de lo correcto y no correcto… Todo esto por supuesto, únicamente acorde a nuestra realidad.

La palabra rara tiene acepciones como “insigne, sobresaliente, excelente en su línea”

Para mí la diferencia, la rareza o como quieras llamarla suele ser fuente de una gran personalidad. Alguien que no sigue modas, que viste lo que quiere sin tener que seguir dictámenes de género; que va muchas veces en contra de la corriente porque la corriente no siempre es el mejor camino… La gente así me fascina. Porque hay que ser una persona valiente, creativa, con una alta autoestima para no seguir al rebaño hoy en día. Ojalá hubiese más gente “rara” en este mundo.

La rareza no es valorada, sino castigada

Ese hombre que viste faldas y tacones al trabajo es visto como un loco que no sabe encajar, esa pareja que cría sin etiquetas de género es concebida como una freakie que va a dañar a su pobre hije, esa chica trans tan andrógina descoloca a quien la trata. Estas personas sí son auténticas, geniales. Y así somos todas las criaturas cuando llegamos a este mundo, no tenemos preferencia “azules” o “rosas”, ni aspiraciones con sesgos de género, ni vemos el color de la piel en ese vecino (solo vemos a un amigo)…

Personas que por ser diferentes a nosotros son arrebatadas de su valía

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Mark Brian es un ingeniero robótico al que le encanta llevar faldas y tacones al trabajo.

La infancia tiene una mirada pura, única, diferente, rara, auténtica. Pero poco a poco se la vamos condicionando para que no sea tan rara, para que encaje en lo que la sociedad considera como correcto, como adecuado. Lo hacemos a través de cada palabra que le decimos y cada imagen que le entra por los ojos. Esto sí, esto no. Esto ok, esto ni de broma. Y con ese afán de agradar que tenemos, vamos poco a poco encajando en otra persona igualita a las demás.

Visibilidad y potencialidad de ser diferente

Hay un proyecto llamado Freeda que está haciendo un trabajo excelente en darle valor a la diferencia. Personalmente los sigo desde sus Reels o Stories en Instagram y no dejo de aprender. Cada uno de sus vídeos muestra la valía de no seguir al rebaño, de ser tu propio yo, de aportar al mundo desde otros puntos de vista, de no ser esclavos de la moda o la estética, de valorar las diferentes identidades y orientaciones sexuales existentes, de ser une misme a pesar de todo.

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Desmond, un peque diferente y maravilloso. Fotografía de  Felicia McGowan 

El mundo está cambiando y creo que para bien. Las sociedades estamos entendiendo que la diversidad es riqueza, que tener un equipo en tu empresa de gente “rara” probablemente aportará más valor que si todas las personas son muy iguales, que hay mucho talento que se está perdiendo por tener que encajar.

 

La infancia es el momento más auténtico de nuestra vida, y lo que único que necesitamos es respetar la evolución de cada criatura sin condicionarla de ninguna manera para que su personalidad florezca en su máximo esplendor.

 

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